Y te quiero decir que aún no me he rendido
como caballos que no saben que han perdido.
No me pidas más que no te quiera
o que me pierda en la mismísima frontera,
en la mismísima frontera entre España y Portugal.
Dice James Rhodes que Bach le salvó la vida y es que Lou Marinoff se equivocó: lo que el mundo necesita es más música y menos Prozac. Aquí podéis encontrar mi Vademécum particular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario