Para los que tratan de retener un puñado de agua en el cuenco de sus manos.
Y sé que te arrepentirás,
pero jamás te quedarás.
Ni por todo el té de China,
ni aunque te cante esta canción
y recorra la Argentina
o te dé mi corazón.
Ni aunque escriba para ti
mil canciones más de amor.
Ya no sé qué puedo hacer
si hasta me quedé sin voz.
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